El doloroso escenario que atraviesa Venezuela tras los dos terremotos del pasado 24 de junio moviliza una imponente red de asistencia internacional. En ese contexto de extrema emergencia, la delegación de Argentina potenció su presencia con el envío de un segundo grupo de especialistas, comitiva dentro de la cual resalta el nombre de Derek, un perro rescatista que pertenece al Regimiento de Infantería de Montaña 22 (RIM 22) de San Juan.
El can viajó al epicentro del desastre para llevar adelante lo que será, de manera oficial, la última gran travesía operativa de su trayectoria en las fuerzas antes de su pase a retiro.
A poco de cumplirse diez días de la catástrofe que sacudió al país caribeño con movimientos de 7,2 y 7,5 de magnitud, los reportes gubernamentales exponen cifras desgarradoras: se contabilizan 2.295 víctimas fatales, más de 11.000 heridos y una alarmante cantidad de ciudadanos desaparecidos.
En medio de réplicas constantes y estructuras colapsadas, la veteranía de Derek, un ovejero de 8 años de edad certificado por la brigada USAR del Ejército Argentino, se vuelve vital en la carrera contra el reloj para detectar signos de vida sepultados bajo las moles de hormigón.
El canino no viajó solo; San Juan dijo presente a través de once uniformados del RIM 22 que integran la comitiva de ayuda humanitaria militar. Entre los designados para estas tareas de localización figuran el teniente primero Edgar Aban, los sargentos Walter Russo, Luis Molina y Vargas, los suboficiales Carlos Prado y Marcos Budalich, junto a los cabos Brenda Lucero y el cabo primero Villareal.
El equipo arribó a suelo venezolano en aeronaves Hércules C-130 y Embraer, trasladando insumos críticos como una planta de ósmosis inversa capaz de procesar 1.100 sachets de agua potable por hora para mitigar la crisis sanitaria.
La célula de rastreo canino se complementa además con Jack, un perro rastreador del Batallón de Ingenieros de Montaña 8 proveniente de Mendoza. Cabe destacar que los binomios adiestrados en nuestro país ya ratificaron su jerarquía en esta catástrofe: recientemente, un can llamado Bart fue una pieza clave al marcar el punto exacto donde permanecían sepultados dos niños, logrando que los rescatistas los extrajeran con vida. Con la sumatoria de Derek y Jack, las fuerzas argentinas multiplican esfuerzos en los sectores más vulnerables con la firme expectativa de seguir obrando milagros entre las ruinas.









